Despedida
Agosto 10, 2008
El ocaso descendía sobre los enormes edificios que conformaban la ciudad, fieles testigos de las incontables historias de transeúntes que a diario merodeaban sus aceras. La noche escalaba el cielo con paso decidido y su sombra se iba adueñado de todo. La joven esperaba a su prometido desde hacía varias horas, pero el reloj sin poderse detener le auguraba un mal presagio. Hacía muchísimo tiempo que las cosas no eran iguales, ella notaba un cambio leve pero imponente en la actitud de su amante. Ya no era aquel joven que ella conocía, deseaba, adoraba, con el cual hacía el amor hasta el cansancio para después dormir entre sus brazos. Algo no era igual, se notaba diferente. Pero sin embargo aún lo amaba.
Pasada las 10:00pm tocó su puerta un muchacho alto, de pelo negro, ojos carmelitas muy brillosos pero tristes. Ella lo recibió con una leve sonrisa que reflejaba preocupación. ¿Qué pasó, por qué te demoraste? -preguntó ella al mismo tiempo que lo abrazaba- Me tenías preocupada. Él no respondió por lo que su silencio atrajo fatídicas sospechas a la tierna joven.
Ella permaneció callada, a su lado, esperando una respuesta. un gesto. Él estaba inerte en su sillón, con la mirada caída, triste. Parecía como si hubiera querido decir algo, pero sus labios no se podían mover, estaba paralizado literalmente. La joven no pudo aguantar tanta agonía, tanto silencio y las más lúgubres sospechas atormentando sus pensamientos hicieron que rompiera a llorar. Él sin tan siquiera mirar, pero consciente del sufrimiento ajeno solo pudo desprender una lágrima cargada de impotencia.
( continuará…)
Entre dos…
Julio 16, 2008
La lámpara en la mesa de noche desprendía una luz opaca que dibujaba la silueta de dos seres en perfecta armonía contra la pared, al lado de la cama. Las sábanas dejaban escapar por sus escasas rendijas el gemido inconfundible del placer. El reloj marcaba las 5:00 am cuando juntos, X y Y, yacían rendidos sobre el colchón, exaustos de placer.
La alarma digital sonó bulliciosamente y puntual a las 8:00 am. X abrió los ojos con dificultad, el sueño aún se apoderaba de sus párpados, estiró la mano y apagó con ansias al cruel emisario que portaba aquel estruendoso sonido: Ya era la hora, todo había acabado. Miró a su costado y dibujó con sus ojos la línea perfecta que se trazaba sobre la figura femenina que descansaba a su lado. X se recostó suavemente apoyando su cabeza sobre el hombro de su compañera comprobando que dormía profundamente y con pocas ganas de despertarla dejo caer suaves besos sobre su blanca espalda. La chica giró su cuerpo hacia X y con una leve sonrisa susurró: Buenos días..
X se levantó en dirección al baño, y mientras se duchaba se sentía intrigado, confundido y a la vez extasiado. ¿Cómo olvidar aquella noche? Fué perfecta, agotadora, interminable. ¿Cómo olvidar a esa mujer, el placer que desprendía su cuerpo, sus besos, sus manos, su piel? ¿Cómo olvidar sus caricias, el olor que emanaba su pelo? Poco a poco se fué alejando del mundo, el agua caía sobre él y en cada gota una sensación de plenitud, en cada gota una imagen de aquel momento, era como si lo estuviera viendo desde afuera, como si se viera a el mismo haciendo el amor con Y. Los finos hilos de agua de la ducha se escurrían sobre su cuerpo, y se sentían como si fueran sus labios, era tan real, tan excitante. X fué cayendo en un vació imaginario y mientras más caía, más recordaba, más se exitaba.
M irrumpió en el baño. ¿Vaya? – dijo M observando de arriba a abajo el cuerpo de X – veo que alguien se levantó con mucha energía hoy. Todos los pensamientos de X se esfumaron, una vez más, como por arte de magia.
El Pinguino Hablador
Mendigando amor
Junio 5, 2008
Para dar inicio a ese post me voy a apoyar en una historia real, una historia que viví en carne propia pues la protagonizó el mejor de mis amigos. Una historia, por supuesto, de amor. Para no develar su identidad emplearé un nombre ( X ) para el y ( Y ) para ella. Cualquier semejanza con cualquiera de ustedes es pura casualidad.
Cuando X vió por primera vez a Y, supo que era el amor de su vida. Decidió entonces tenerla para él y lo consiguió. Tuvieron una linda relación de muchos años, pero como todo lo que empieza, termina, su relación fue decayendo con el día a día y antes de que algo tan lindo se destruyera o terminara de alguna otra forma, acordaron separarse. Lo que ambos no sabían era que todavía se querían, pero de esto se dieron cuenta después. Cada cual tomó su rumbo, se refugiaron en otras relaciones pero que al final resultaban cortas, o no satisfacían con las expectativas de cada uno. Pasaron varios meses con sus semanas y la ¨costumbre¨ no los dejaba dormir, necesitaban verse, necesitaban tener y sentir lo que tenían y sentían cuando estaban juntos, estaban diseñados para ser ¨el uno para el otro¨ así que para salir de dudas y tratar de terminar con esa agonía se vieron una vez más, para ver que pasaba.
El encuentro fue como se esperaba, intenso, pasional. Ambos reflejaron lo que todavía sentían, la armonía fluía entre aquellos dos cuerpos creados para una misma cama, pero había un detalle, y era el primero de los problemas, ambos conocían ya los privilegios de la libertad, el no tener que dar explicaciones, el no tener que depender del otro para hacer algo y aunque su relación siempre fue muy abierta en ese sentido, no era igual. Por lo tanto quedaron así, se veían de vez en cuando, a cada rato dormían juntos, eran la misma pareja por 4 o 5 horas, luego llegaba el amanecer y como cuento de hada se rompía todo el hechizo y sus vidas continuaban normalmente.
El segundo problema surgió después, X todavía estaba muy enamorado de Y, todavía la deseaba con locura, aún veía por sus ojos. Pero Y, a pesar de que aún quería a X, no sentía de la misma forma, o por lo menos para ella nada era igual. Pasó el tiempo y los encuentros seguían, los deseos decaían por parte de Y cada vez más X enamorado como estaba y aún deseando, más bien obsesionado por el cuerpo de aquella mujer, no se daba cuenta.
Después de varias semanas sin verse por motivo de que Y estaba para un viaje de vacaciones y X tenía trabajo hasta para hacer dulce, la ausencia de Y para X se hizo inaguantable. El día que Y regresó de sus vacaciones llamó a X, necesitaba verlo y X al no poder aguantar las ganas que tenía de verla, de abrazarla, de besarla, de estar con ella, no la hizo esperar.
Todo parecía estar normal, pero, lo que Y únicamente quería desde hacía un tiempo en adelante y esa noche era dormir ( roncar, amanecer babeada ) junto a él, justo eso y nada más usando la excusa de siempre: ¨ Estoy cansada¨, etc.… Algo irónico si tenemos en cuenta de que acaba de volver de unas ¨vacaciones¨. Y así se quedó el pobre de X con ganas de aquello y sin esperanzas de nada, y allí permaneció, callado, despierto junto a ella, con miles de cosas que le venían a la cabeza, perturbado, pero sobre todo, deseando aquel cuerpo que dormitaba a su lado desnudo, y así lo sorprendió el alba, con los ojos llenos de lágrimas y con el alma vacía. Ella despertó como si nada, reclamando un abrazo de buenos días que él ya, no se sentía capaz de brindar. X solo se quedó callado, mirándola, mientras ella extrañada se reponía frente a la actitud tan poco cariñosa del hombre que estaba a su lado. X se levantó de la cama, fue al baño, se aseó, se vistió, fue hasta ella, le dio un beso en la frente, dio la espalda y se dispuso a marcharse, ella lo detuvo en el acto, preguntándole que le pasaba. X se tragó las palabras que en ese momento tenía trabadas en su garganta, miró alrededor, como por última vez aquel cuarto que una vez fue su nido de amor, se viró lentamente y solamente le dijo: Me cansé de mendigar amor. Y así se fue…
Al final, Y se dio cuenta de que lo quería más de lo que pensaba, pero X salió de esa casa dispuesto a encontrar alguna mujer que necesitara de su amor, de su compañía, pero que sobre todas las cosa, lo deseara y lo tratara como un hombre…
Fin del cuento…..
Encuentro
Mayo 8, 2008
Era uno de esos días en que me levanté deprimido, con ganas de nada y sin ansias de todo. Me dirigía al trabajo ( como de costumbre ) por el mismo camino, con las mismas expectativas de aprendizaje. El cielo tenía un color opaco y la lluvia caía suavemente sobre mi frente. Caminaba cabizbajo, pensando en que era otro de esos días donde no ocurre nada relevante. El reloj marcaba las 7:45 am.
Miraba mis pasos, las huellas que se quedaban atrás secándose sin retorno posible. No sé por qué levanté la vista, pero ahí estaba ella, sentada al borde de un contén, tarareando alguna melodía ( aún no se cual ) pero que me endulzaba los oídos cual canto de ángeles… Miraba hacia la calle como concentrando el plano de su vista en ese punto en el cual se perdía su mirada. Aún no sé por que levantó la vista pero ahí estaba yo, petrificado. Nuestras pupilas se cruzaron, los nervios se me pusieron de punta y sus labios solamente dibujaron una leve sonrisa. Fué un momento de pánico extremo.
Me quedé inmovil, atontado frente a tanta belleza, su pelo negro caía sobre sus hombros acariciándolos suavemente, sus labios, sincronizados a la perfección dejaban escapar suzurros divinos y se me hacían muy apetecibles, su piel dejaba relucir la suavidad perfecta a pesar de que a simple vista se notaba fría por la humedad del amanecer. Mientras la observaba solo me venía a la mente fragmentos del trovador Gerardo Alfonso:
Un silencio universal
y la vida se paró: tú pasabas.
El tiempo se recostó
con la espalda en la pared: descansaba.
Y tú andabas.
Así, plenamente llenaste el cielo,
la lluvia humedecía tus cabellos,
que me ataban…
Pensé en hacer algo para llamar su atención, pero ni siquiera podía moverme. Tenía que pensar en alguna cosa para entablar una conversación, necesitaba saber su nombre, más no se me ocurría nada. ¿Qué hacer? Decidí dármelas de atrevido, me senté a su lado y permanecí callado. Ella no se inmutó, pareciese como si no se hubiera percatado de mi presencia. Pasaron varios segundo y solo se oía mi respiración nerviosa. Leer el resto de esta entrada »