Ánimos

Agosto 3, 2008

Hoy no estoy de ánimos. Me desperté sin ganas, sin querer despertar. Escribo porque es la única manera de expresar estas pocas ganas de tener ánimo. ¿Qué díficil se nos hace a veces expresar lo que pensamos? Estoy como cabalgando en un laberinto de ideas que solo yo logro entender y que si me detuviera a explicartélas me creerías loco o sin razón alguna. Pero no espero que entiendas algo que ni yo mismo a veces entiendo. Y es que no tengo ánimos para explicarlo tampoco… Son tan pocas las ganas, los ánimos…

Entre dos…

Julio 16, 2008

La lámpara en la mesa de noche desprendía una luz opaca que dibujaba la silueta de dos seres en perfecta armonía contra la pared, al lado de la cama. Las sábanas dejaban escapar por sus escasas rendijas el gemido inconfundible del placer. El reloj marcaba las 5:00 am cuando juntos, X y Y, yacían rendidos sobre el colchón, exaustos de placer.

La alarma digital sonó bulliciosamente y puntual a las 8:00 am. X abrió los ojos con dificultad, el sueño aún se apoderaba de sus párpados, estiró la mano y apagó con ansias al cruel emisario que portaba aquel estruendoso sonido: Ya era la hora, todo había acabado. Miró a su costado y dibujó con sus ojos la línea perfecta que se trazaba sobre la figura femenina que descansaba a su lado. X se recostó suavemente apoyando su cabeza sobre el hombro de su compañera comprobando que dormía profundamente y con pocas ganas de despertarla dejo caer suaves besos sobre su blanca espalda. La chica giró su cuerpo hacia X y con una leve sonrisa susurró: Buenos días..

X se levantó en dirección al baño, y mientras se duchaba se sentía intrigado, confundido y a la vez extasiado. ¿Cómo olvidar aquella noche? Fué perfecta, agotadora, interminable. ¿Cómo olvidar a esa mujer, el placer que desprendía su cuerpo, sus besos, sus manos, su piel? ¿Cómo olvidar sus caricias, el olor que emanaba su pelo? Poco a poco se fué alejando del mundo, el agua caía sobre él y en cada gota una sensación de plenitud, en cada gota una imagen de aquel momento, era como si lo estuviera viendo desde afuera, como si se viera a el mismo haciendo el amor con Y. Los finos hilos de agua de la ducha se escurrían sobre su cuerpo, y se sentían como si fueran sus labios, era tan real, tan excitante. X fué cayendo en un vació imaginario y mientras más caía, más recordaba, más se exitaba.

M irrumpió en el baño. ¿Vaya? – dijo M observando de arriba a abajo el cuerpo de Xveo que alguien se levantó con mucha energía hoy. Todos los pensamientos de X se esfumaron, una vez más, como por arte de magia.

El Pinguino Hablador

Encuentro

Mayo 8, 2008

Era uno de esos días en que me levanté deprimido, con ganas de nada y sin ansias de todo. Me dirigía al trabajo ( como de costumbre ) por el mismo camino, con las mismas expectativas de aprendizaje. El cielo tenía un color opaco y la lluvia caía suavemente sobre mi frente. Caminaba cabizbajo, pensando en que era otro de esos días donde no ocurre nada relevante. El reloj marcaba las 7:45 am.

Miraba mis pasos, las huellas que se quedaban atrás secándose sin retorno posible. No sé por qué levanté la vista, pero ahí estaba ella, sentada al borde de un contén, tarareando alguna melodía ( aún no se cual ) pero que me endulzaba los oídos cual canto de ángeles… Miraba hacia la calle como concentrando el plano de su vista en ese punto en el cual se perdía su mirada. Aún no sé por que levantó la vista pero ahí estaba yo, petrificado. Nuestras pupilas se cruzaron, los nervios se me pusieron de punta y sus labios solamente dibujaron una leve sonrisa. Fué un momento de pánico extremo.

Me quedé inmovil, atontado frente a tanta belleza, su pelo negro caía sobre sus hombros acariciándolos suavemente, sus labios, sincronizados a la perfección dejaban escapar suzurros divinos y se me hacían muy apetecibles, su piel dejaba relucir la suavidad perfecta a pesar de que a simple vista se notaba fría por la humedad del amanecer. Mientras la observaba solo me venía a la mente fragmentos del trovador Gerardo Alfonso:

Un silencio universal
y la vida se paró: tú pasabas.
El tiempo se recostó
con la espalda en la pared: descansaba.
Y tú andabas.
Así, plenamente llenaste el cielo,
la lluvia humedecía tus cabellos,
que me ataban…

Pensé en hacer algo para llamar su atención, pero ni siquiera podía moverme. Tenía que pensar en alguna cosa para entablar una conversación, necesitaba saber su nombre, más no se me ocurría nada. ¿Qué hacer? Decidí dármelas de atrevido, me senté a su lado y permanecí callado. Ella no se inmutó, pareciese como si no se hubiera percatado de mi presencia. Pasaron varios segundo y solo se oía mi respiración nerviosa. Leer el resto de esta entrada »

Mi existencia

Mayo 7, 2008

Hola quién quiera que seas. He he decidio escribirte y aunque carezca de “inspiración” justo ahora, trataré de revelar el objetivo de este ser caprichoso que me caracteriza. Sí, ya sé que puedo ser cualquiera, o puedo ser alguien muy predecible, pero te pido que vayas un poco más allá. No trates de imaginarme, no busques una silueta, no adivines un perfil equívoco, sólo soy un ser que se refugia detrás de las letras que se reflejan en la pantalla de tu monitor. Mi objetivo es llegar a tí, calar en tu alma, tu conciencia y ¿por qué no? en tu corazón, ser tu amigo. ¿Pido mucho acaso? Espero que no.

Si quieres puedes saber quién soy, claro, si crees que esa información te servirá para algo realmente útil, pero yo prefiero quedar como un reflejo de algo o de alguien incógnito « no por eso misterioso » y compartir contigo estos momentos de lectura y redacción, prefiero ser para ti solamente:

El Pinguino Hablador

Seamos uno

Mayo 7, 2008

Bienvenidos al Blog del Pinguino Hablador. Este blog surge con la idea de crear un espacio común para reflexionar, debatir y exponer nuestras ideas y pensamientos. El objetivo es crear una especie de comunidad a través de lineas de texto e intercambiar.

Es por eso que te invito a formar parte de este proyecto, únete a este club de seres inadaptados ( de cierta forma ) y atrévete a exponer lo que tu cabecita encierra. Seamos uno.

La invitación está hecha, espero por ti:

El Pinguino Hablador