Despedida

Agosto 10, 2008

El ocaso descendía sobre los enormes edificios que conformaban la ciudad, fieles testigos de las incontables historias de transeúntes que a diario merodeaban sus aceras. La noche escalaba el cielo con paso decidido y su sombra se iba adueñado de todo. La joven esperaba a su prometido desde hacía varias horas, pero el reloj sin poderse detener le auguraba un mal presagio. Hacía muchísimo tiempo que las cosas no eran iguales, ella notaba un cambio leve pero imponente en la actitud de su amante. Ya no era aquel joven que ella conocía, deseaba, adoraba, con el cual hacía el amor hasta el cansancio para después dormir entre sus brazos. Algo no era igual, se notaba diferente. Pero sin embargo aún lo amaba.

Pasada las 10:00pm tocó su puerta un muchacho alto, de pelo negro, ojos carmelitas muy brillosos pero tristes. Ella lo recibió con una leve sonrisa que reflejaba preocupación. ¿Qué pasó, por qué te demoraste? -preguntó ella al mismo tiempo que lo abrazaba- Me tenías preocupada. Él no respondió por lo que su silencio atrajo fatídicas sospechas a la tierna joven.

Ella permaneció callada, a su lado, esperando una respuesta. un gesto. Él estaba inerte en su sillón, con la mirada caída, triste. Parecía como si hubiera querido decir algo, pero sus labios no se podían mover, estaba paralizado literalmente. La joven no pudo aguantar tanta agonía, tanto silencio y las más lúgubres sospechas atormentando sus pensamientos hicieron que rompiera a llorar. Él sin tan siquiera mirar, pero consciente del sufrimiento ajeno solo pudo desprender una lágrima cargada de impotencia.

( continuará…)

Ánimos

Agosto 3, 2008

Hoy no estoy de ánimos. Me desperté sin ganas, sin querer despertar. Escribo porque es la única manera de expresar estas pocas ganas de tener ánimo. ¿Qué díficil se nos hace a veces expresar lo que pensamos? Estoy como cabalgando en un laberinto de ideas que solo yo logro entender y que si me detuviera a explicartélas me creerías loco o sin razón alguna. Pero no espero que entiendas algo que ni yo mismo a veces entiendo. Y es que no tengo ánimos para explicarlo tampoco… Son tan pocas las ganas, los ánimos…