El Destino
Junio 3, 2008
Muchos opinan que el destino es un libro que ya está escrito y que cada acción que realizamos es una página. Yo más bien opino que cada acción que realizamos se escribe en el gran libro que es la vida. La vida misma, que a su paso reúne historias en cada minuto que transcurre, en cada hecho inesperado se forma una letra que va formando una enciclopedia de tiempo, sagrada e inédita que un día será arrebatada por la muerte, pero que sin dudas, dejará esparcido entre las personas que logren leerla, enseñanzas y conocimientos.
Si el destino ya está escrito, entonces las decisiones que tomamos no son decisiones, simplemente son pasos que ya estaban marcados y que solamente estamos siguiendo, algo así como una guía o un sendero que ya alguien transitó y te dejó hecho para que andaras por él. Yo realmente me niego a pensar que es así… Prefiero pensar que soy responsable de mis actos, que trazo mis propios pasos, equívocos o correctos, pero míos.
Si el destino fuera un libro que ya está escrito ¿Quién es el fatídico escritor que a muchos nos alarga o nos acorta la vida, que nos enseña la felicidad o las desgracias, que juega con nuestras almas como si se trataran de fichas de un juego de ajedrez que solo él protagoniza? Si tú que lees esto, eres religioso/a me imagino que tu respuesta es una sola: Dios. Pero ¿Y si eres ateo/a? ¿Qué respuesta me puedes dar? ¿Quién crees que sea el que edita tu historia y hace con ella un juego del cual no puedes salir? ¿Que ciencia puede encadenar tantos eventos juntos e inevitables?
La respuesta en concreto yo no la sé, ni quiero saberla, no por cegarme frente a la interrogante, sino porque yo prefiero responderme a mismo creyendo en mis convicciones. Pero desgraciadamente, esté o no equivocado El Destino existe, no es algo material, no es algo espiritual, solamente es el nombre que le asignamos, digamos que por necesidad, a una serie de sucesos en cadena ¨ inesperados ¨ que se cruzan en nuestro día a día y que marca quienes somos o lo que somos. Y está aquí ahora, y estará, como una rueda que no se detiene y que arrastra todo a su paso, a ti, a mi, a todos…
El pinguino hablador